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El ministro de Economía y Finanzas expuso sobre "Perspectivas económicas y competitividad".


Compartimos el mensaje del ministro de Economía y Finanzas en Conferencia LIDECO.

El 12.08.26, en conferencia convocada por nuestra gremial, el ministro Oddone expuso sobre “Perspectivas económicas y competitividad”.

Ubicó a nuestra economía en un contexto global de cambios nunca vistos, valoró las fortalezas macroeconómicas del país, señaló aspectos fiscales a mejorar y planteó la necesidad de preservar nuestro estilo de convivencia como un activo fundamental para atraer inversiones. Señaló que el rol de los hacedores de políticas públicas es el de asegurar a los privados las condiciones de previsibilidad y estabilidad que les permitan dedicarse a los negocios, e invitó a los empresarios a invertir y asumir riesgos. Su mensaje combinó una valoración positiva de los logros que el país ha alcanzado en términos de estabilidad macroeconómica, con una advertencia clara sobre lo que falta en materia fiscal, de atención a la infancia, de educación y seguridad.

Nos desafía un mundo distinto.

En cuanto al escenario global, planteó algunos hitos relevantes: la crisis del modelo multilateral de libre movilidad de personas, capitales y bienes; el cambio tecnológico que pone en jaque el mundo laboral y previsional; el cambio climático que presiona con fenómenos de importante intensidad y frecuencia, así como aranceles que no responden a políticas económicas, sino que se usan como herramientas de presión geopolítica.

Fortalezas para valorar: consistencia entre sucesivos gobiernos.

En ese contexto, valoró la consistencia de las políticas macroeconómicas transversales a todos los gobiernos en los últimos 40 años, y planteó la importancia de que un país pequeño como el nuestro permanezca conectado a la parte del mundo que todavía resuelve sus diferencias con reglas y acuerdos multilaterales. Apuntó la necesidad de atender la agenda que impone el cambio tecnológico y su impacto en aspectos previsionales, de protección del empleo, de productividad y calidad de vida.

Destacó las fortalezas que blindan al país respecto a una desestabilización sistémica por shocks externos, atribuyendo lo anterior a la estabilidad macroeconómica, al trabajo sobre la diversificación matriz energética, a contar con el riesgo país más bajo de América Latina, al control de la inflación. Señaló que el Uruguay atesora una historia de resiliencia, fruto de políticas macroeconómicas prudentes sostenidas por administraciones de distinto signo político. 

Refirió a la necesidad de continuar mejorando las condiciones de sostenibilidad fiscal a largo plazo poder reducir riesgos e incertidumbres, apuntando que, a tal fin, el gobierno tiene un manejo prudente sin excesos de austeridad, para evitar escenarios recesivos. Esto se da en el marco de un programa de consolidación fiscal que prevé ir a un equilibrio primario al final del período.

El desafío de la competitividad.

Fundamentó la decisión de no usar el tipo de cambio como herramienta de competitividad, entendiendo que abaratar artificialmente la economía devaluando, como se hacía en las décadas de 1950 y 1960, generaría inflación en una economía con resabios indexatorios y golpearía con más fuerza a quienes tienen ingresos fijos y menos protección. Descartado el factor cambiario, el ministro identificó diversos frentes donde Uruguay debe trabajar para ganar competitividad genuina: energía y logística, vínculos entre el Estado y el sector privado, el sistema financiero y el acceso al crédito.

Siendo el costo energético clave para atraer inversiones y sostener la producción local, abordó la necesidad de atender la competitividad del sistema portuario de Montevideo que, basada en el tránsito y trasbordo de cargas ajenas a Uruguay durante los últimos treinta años, se ve amenazada porque Argentina empieza a desplegar su propia estrategia portuaria. Reconoció que persisten esquemas tarifarios de origen arancelario obsoletos, y conflictos de incentivos en la administración del espacio portuario sobre los cuales el gobierno está trabajando.

La Ley de Competitividad e Innovación, elaborada entre otros con aportes de LIDECO, se considera clave en materia de vínculos entre el Estado y los privados, siendo sus ejes principales la desburocratización, la facilitación del comercio exterior, la promoción de la innovación y la reducción del costo de vida. La ley promueve, entre otras herramientas, el acceso a más información, el silencio positivo de la administración y la citación a conciliación en centros de mediación privados, todos estos temas sugeridos por LIDECO.

Mostró preocupación con la baja penetración del crédito en Uruguay. Señaló que buena parte de los depósitos se colocan en el exterior en lugar de financiar inversión local, y apuntó que las reformas en curso buscan que las AFAP diversifiquen su portafolio y que el mercado de valores gane profundidad, incluyendo la creación de una caja de valores privada, siendo crítico respecto a que esa custodia recaiga hoy en el propio Banco Central. 

En relación con los eventos climáticos, alertó sobre la existencia de una débil cultura de riesgo y de la contratación de seguros, planteando como inviable la expectativa de que sea el Estado el que acuda al auxilio de las empresas afectadas por una catástrofe.

Uruguay nunca va a ser barato.

Fundamentó que Uruguay nunca será un país barato debido, por un lado, a que los países pequeños enfrentan deseconomías de escala estructurales, y por otro a que Uruguay es un país de renta per cápita alta que no puede ni debe competir con salarios bajos como los de Asia. La única vía posible, señaló, es competir por calidad, productividad y sofisticación, lo que exige avances pendientes en educación y en la discusión sobre relaciones laborales, un capítulo que el ministro admitió que este gobierno no logrará resolver en su período.

Mantener la cohesión social y el estilo de convivencia.

Señaló que la agenda económica se conecta con un problema que calificó de estructural: en Uruguay un tercio de la niñez vive en la pobreza. Calificó la situación como una bomba de tiempo para el modelo de convivencia que sostiene buena parte del atractivo del país para vivir e invertir. De ahí que en la rendición de cuentas se priorizara la incorporación de nuevos efectivos policiales, tecnología para la seguridad y se fortalecieran las transferencias hacia la infancia, aun sabiendo que los recursos no alcanzan para todo y que eso obliga a redistribuir gasto en otras áreas.

Estímulos a la inversión.

Refirió a la política de estímulos a la inversión a través de la COMAP, una herramienta que Uruguay viene perfeccionando desde hace medio siglo -lanzada en los años setenta y reforzada en distintas administraciones- y que el gobierno buscó reorientar hacia las empresas más pequeñas y hacia la generación de empleo. Adelantó que no habrá una reforma tributaria en este período de gobierno, pero dejó planteado que el país deberá discutir en algún momento un esquema que reduzca el impuesto a la renta empresarial reinvertida y grave más a la renta distribuida, en línea con lo que ya hicieron otros países de la región. Se trata de una discusión fiscalmente costosa, porque implica menor recaudación en el corto plazo, razón por la cual es una conversación pendiente que ningún gobierno ha iniciado.

El mensaje de fondo.

Más que un anuncio de medidas nuevas, la conferencia funcionó como un llamado a cambiar el lente con el que el sector privado uruguayo mira al Estado. El ministro fue explícito: el rol de la política económica es dar estabilidad, previsibilidad y reglas claras para que sea el sector privado, responsable del 80% de la inversión del país, sea quien tome los riesgos y las decisiones de negocio. Son los empresarios quienes saben cuándo, dónde y cómo invertir. El desafío que dejó planteado a los empresarios presentes fue el de pensar en forma creativa y desestimar apelar a subsidios, a tratamientos tributarios especiales o a usar el dólar como herramienta de competitividad.

Desde LIDECO.

Agradecemos al ministro Oddone por una clara e ilustrativa exposición, así como su disposición a responder las preguntas del público. Agradecemos a quienes estuvieron presentes por su participación. Valoramos y también agradecemos especialmente a las empresas que con su apoyo hacen posible que llevemos adelante estas instancias de encuentro, información y aprendizaje. Creemos que se trata de saludables oportunidades de intercambio y reflexión, que afirman el ejercicio democrático tan preciado para nuestro país y nuestra forma de convivir en sociedad.-

 

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